lunes, diciembre 27, 2004

LAS REGLAS DEL JUEGO DE LA BBC

LAS REGLAS DEL JUEGO DE LA BBC

IMPARCIALIDAD

Introducción

"Durante la guerra de Irak, las opiniones estaban marcadamente divididas. Ambas partes tenían la certeza de poseer la razón. Por eso, como periodistas, teníamos que estar muy claros con respecto a nuestro papel: ofrecer al público los hechos tal como ocurrían”. John Simpson, jefe de Información Internacional de la BBC.
La imparcialidad debida es la base editorial de la BBC. Todos nuestros programas y servicios informativos deben ser justos, estar libres de prejuicios, mostrar amplitud de criterio y respetar la verdad. La búsqueda de la imparcialidad demuestra el compromiso de la BBC con el público, reflejando la gama de intereses de nuestra audiencia, así como todo punto de vista, credo y corriente de pensamiento. Por eso, la primera regla del juego es la imparcialidad, mediante la cual los periodistas de la BBC se esfuerzan por informar sobre los acontecimientos mundiales de forma equilibrada y sin sesgos.
En esta sección, profesionales de radio, televisión e internet de toda la organización discuten algunos de los retos que plantean a la imparcialidad las situaciones de guerra y conflicto, como en el caso de Irak y el Medio Oriente. Siguiendo los lineamientos de la Guía del Productor de la BBC, los periodistas examinan también la necesidad editorial de mantener el equilibrio informativo en época de elecciones, en situaciones de polarización o de creciente actividad de grupos sociales.
La "imparcialidad debida" es el nivel de imparcialidad apropiado a la naturaleza del sujeto y el tipo de programa o artículo. No se trata de absoluta neutralidad ante todos los hechos o de un alejamiento de los principios democráticos fundamentales. La imparcialidad debida tampoco se logra mediante una fórmula matemática para equilibrar un punto de vista con otro opuesto de igual valor. La BBC mantiene el compromiso de reflejar en toda su producción informativa una gran diversidad de opiniones.

Siendo objetivos

Por eso, como periodistas, teníamos que estar muy claros con respecto a nuestro papel: ofrecer al público los hechos tal como ocurrían, de la forma más amplia y honesta posible. No tenemos que decirles lo que deben pensar; eso se lo dejamos a los periódicos. Incluso si estamos totalmente seguros de que una de las partes tiene la razón y la otra no, debemos mantener una actitud abierta y transparente ante los hechos. Hay que dejar que los actos hablen por sí mismos; si tratamos de hacer que la gente piense de una manera, nos convertiremos en políticos, en vez de ser periodistas imparciales.

Equilibrio

Tenemos el deber de informar de forma equilibrada y mesurada, incluso en casos en los que se da por sentado una posición moral determinada. "No hay cabida para el lenguaje adjetivado", advertía al personal de la BBC la Junta Directiva de la organización al comienzo de la Segunda Guerra Mundial. En otras palabras, había que evitar calificativos como "diabólico" y otros insultos, incluso en el caso de Hitler y los nazis. Además, tenemos que recordar que nuestro público está en todo el mundo, y está integrado por pueblos con creencias y principios muy distintos.

El legado

Todos tienen el derecho a esperar que la BBC represente esas creencias y esos principios de forma ecuánime, aunque el tema sea los asentamientos israelíes, los derechos de los palestinos, la política exterior de Estados Unidos o el legado de Saddam Hussein. Nunca lograremos que todos estén satisfechos con nuestra cobertura informativa, pero mucha gente en todo el mundo piensa que –haciendo un balance general- informamos sobre lo que está pasando de forma honesta, justa y mesurada. Ése es el invaluable legado de la BBC que no estamos dispuestos a malgastar.

Las normas que rigen a la BBC prohíben estrictamente a la organización expresar su opinión, excepto en temas vinculados a los medios de comunicación. Los programas o publicaciones de la BBC deben ofrecer un recuento inteligente y bien informado de los hechos, que permita al público formarse su propia opinión.

Todo programa o artículo informativo de la BBC debe ser ecuánime y preciso, además de respetar adecuadamente la verdad. Nuestros periodistas pueden explorar cualquier tema, siempre y cuando existan buenas razones editoriales para hacerlo.
Al informar sobre una posición particular en un debate o conflicto, se debe hacer con imparcialidad e integridad.

Para garantizar la credibilidad de nuestra cobertura periodística, el público debe percibirnos como una organización independiente. Los actos de violencia terrorista plantean dilemas editoriales, especialmente en los servicios internacionales de la BBC. Nuestra credibilidad se ve minada si el público internacional detecta parcialidad a favor o en contra de alguna de las partes. La clave está en utilizar un lenguaje neutral. Incluso el calificativo "terrorista" puede percibirse como imparcial en muchos lugares del mundo donde no hay un consenso claro sobre la legitimidad de agrupaciones políticas extremistas.

La BBC no niega la existencia del terrorismo, pero se defiende de asumir tanto el lenguaje de los gobiernos como el de los grupos armados de oposición, para no poner en duda la imparcialidad a la cual aspira nuestra manera de informar. No se trata de "suavizar" la violencia de los actos violentos o incluso de tomar indirectamente partido por ETA, dos acusaciones que se repiten al referirse a la cobertura de la BBC. En cambio, se aspira a presentar una noticia en su estado más puro posible, reduciendo los adjetivos al mínimo y dejando que los hechos hablen por sí mismos.

Es decir, como periodistas tan sólo debemos sentar el marco dentro del cual los verdaderos protagonistas de la noticia ocupan la primera fila. El reto para el corresponsal radica en lograr un contraste de opiniones, para que el público disponga de diferentes elementos de juicio, a partir de lo cual se podrán formar una opinión. Los lineamientos editoriales de la BBC son una herramienta eficaz ante temas tan complejos –tanto en lo político como en lo emocional- como la violencia separatista de ETA. Sin distorsionar los hechos, permiten tomar la debida distancia para informar de una manera imparcial y honesta.

La magia del equilibrio

Ser imparcial puede resultar a veces extremadamente aburrido. Principalmente si nos dirigimos a una audiencia que por lo general busca la polémica, el enfrentamiento de ideas con mucha pasión, pero por sobre todas las cosas, la opinión. Sin embargo creemos que el público de la BBC trata de informarse para construir su propia opinión, no busca opiniones de periodistas para informarse. Pero ser imparcial no necesariamente significa que no haya polémica, enfrentamiento y opiniones. Para ello la BBC sirve de plataforma para que todos esos factores se encuentren. Esos factores están fuera de la BBC y el trabajo nuestro es buscarlos. Eso no existe
Ver las cosas desde lejos ayuda mucho. El balance entre lo que nos cuentan nuestros corresponsales y el análisis de lo que vemos desde afuera los periodistas de base contribuye mucho a acercarnos a la realidad. No pretendemos ser objetivos, porque la objetividad no existe, pero sí dar espacio a todos a expresar su punto de vista, incluso cuando dar a alguien acceso a un micrófono pudiera ser cuestionable. En su más reciente libro el escritor colombiano Gabriel García Márquez dice al empezar la obra: “La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo recuerda para contarla”. Una forma categórica de explicar la imposibilidad de ser objetivos. Pero sí se puede ser imparcial.

El secreto

El hecho de que hoy entrevistemos a un líder de la guerrilla de Colombia sin dar a conocer la opinión de un civil afectado por el conflicto interno de ese país no significa que estamos parcializados. Siempre jugamos a meter el dedo en la llaga. Pero el truco de informar no es sólo que permitamos que todos cuenten su historia, su “verdad”. La magia de informar con imparcialidad se consigue cuando quien nos escucha o nos lee nunca logra establecer de qué lado estamos. Porque todos, absolutamente todos, estamos de un lado o de otro.

Puntos de vista ofensivos

Con el fin de lograr la imparcialidad, algunas veces es necesario entrevistar personas cuyo comportamiento o puntos de vista son ampliamente percibidos como ofensivos por gran parte de la sociedad. En esos casos, los jefes de información de la BBC deben estar plenamente convencidos de que esa participación potencialmente ofensiva se hará realmente en el interés público. Si bien las preguntas no deben ser agresivas al entrevistar personas cuyas opiniones pueden causar indignación, hay que tener en cuenta las opiniones del público.
Las preguntas deben ser claramente firmes y las respuestas deben ser desafiadas con decisión e insistencia, de ser necesario. Sería inadecuado que un entrevistador se muestre ofendido o exprese su indignación, pero sus preguntas deben expresar el sentir del público en general.
Hay ocasiones en las cuales hechos u opiniones específicos generan fuertes emociones e impiden que el público acepte una cobertura imparcial. No obstante, los periodistas de la BBC no deben evitar el adentrarse en temas delicados, siempre que consideren cuidadosamente el tono de su trabajo y el momento en el que sale al aire o lo publica. Los sitios electrónicos de la BBC que cubren temas controvertidos deben ofrecer vínculos a páginas externas que representen una gama razonable de puntos de vista sobre el debate. Sin embargo, la BBC no debe publicar en internet nada que no esté dispuesta a transmitir por radio o televisión. Los periodistas de las páginas electrónicas de la organización deben respetar el público lector de los sitios y estar concientes de que pueden ofenderlos con sus contenidos. Es importante que ninguna agrupación utilice las páginas de internet de la BBC como plataforma de promoción política o comercial, difusión de controversias o recaudación de fondos.

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PRECISIÓN

Introducción

"Todo reportero debe atenerse al principio básico de ser testigo directo de los hechos. Si bien las ruedas de prensa y las declaraciones oficiales son útiles en la labor periodística, nada sustituye a los acontecimientos reales". Kate Adie, ex jefe de corresponsales de la BBC

La precisión para reflejar la verdad es uno de los pilares editoriales de la BBC. Sin ella pierden credibilidad valores como la imparcialidad, la responsabilidad o la transparencia. Esta sección explora cómo nuestros periodistas se esfuerzan por obtener y comunicar la información correcta, muchas veces en las circunstancias más difíciles.
Profesionales de distintas áreas de la BBC reflexionan sobre los dilemas que enfrentan al aplicar en su labor diaria la política editorial de la organización. Desde Bagdad, Teherán y Nueva Delhi, pasando por las redacciones internacionales de la BBC, nuestros comunicadores discuten la importancia de estar presentes en el lugar de los hechos y de registrar los acontecimientos tal como se desarrollan. También examinan la práctica invaluable de la investigación exhaustiva y la verificación de los datos y de los entrevistados. Nuestros periodistas discuten, además, el uso de cables de agencias de noticias y material de archivo, y la reconstrucción de hechos en programas noticiosos.
Siempre que sea posible, hay que recabar la información directamente. Si no se puede, hay que recurrir a los testigos y las personas con conocimiento directo del tema o de lo ocurrido. Más cerca de las fuentes - Kate Adie, ex jefe de corresponsales de la BBC
Un reportero es un testigo, está en una posición privilegiada a la que no se tiene acceso con facilidad, especialmente en momentos de crisis o conflicto.
Las ruedas de prensa, los comunicados oficiales, los actos de relaciones públicas, los portavoces, las sesiones de fotos y las visitas guiadas resultan de mucha utilidad para el periodista, pero nunca podrán sustituir a los hechos en sí mismos. Todo reportero debe atenerse al principio básico de ser testigo directo de lo que acontece, pues muchas veces su suprime la información o, sencillamente, viene sesgada o incompleta.

El fondo de la noticia

La necesidad de llegar al fondo de las cosas es aún mayor en momentos de conflicto.
La sorpresa y el secreto son armas predilectas de los militares. Con frecuencia, vencedores y vencidos ocultan la dura realidad de la guerra. Para ello crean "áreas prohibidas" y "zonas militares", y muchas veces se amenaza a los periodistas si no respetan esos límites. Los puestos de vigilancia en las carreteras, los permisos especiales y las "escoltas" son obstáculos a la labor del reportero que quiere ver y oír por sí mismo lo que pasa en momentos de crisis.

Los riesgos

Sin embargo, hay que tener en cuenta el peligro, se debe calcular el riesgo y tomar precauciones.
Un periodista que pierde la vida no puede informar sobre lo que está ocurriendo; por eso hay que sopesar el peligro y la necesidad de establecer los hechos. Quizás sea necesario ignorar algunas prohibiciones, siempre que haya una justificación periodística. El reportero debe saber por qué hay que perseguir la información.
En ninguna parte del mundo los periodistas gozan de inmunidad o neutralidad. Incluso en algunos lugares se convierten en blancos específicos de quienes los perciben como espías o enemigos de su causa.

Determinación e imparcialidad

En esa situación, es esencial actuar con determinación e imparcialidad. En la guerra, temas como el patriotismo y el nacionalismo afectan la labor periodística. La independencia y la imparcialidad pueden caer en tela de juicio, especialmente cuando está en juego lo más cercano a uno: la familia, el país, la forma de vida. Todo reportero debe estar conciente de esas influencias, de esos instintos humanos, y enfrentar con franqueza las condiciones en las que ejerce su labor: la censura o las restricciones, además de las lealtades o las simpatías personales. Con la llegada de la internet se ha facilitado enormemente la labor de los medios informativos internacionales.
Ahora es posible seguir la cobertura local de prensa, radio y televisión de muchos países desde el mismo computador en el que redactamos los textos y editamos los sonidos y las imágenes.
Sin embargo, seguir la pista de esa enorme masa de información y llegar a fondo real de las noticias puede desbordar la labor de cualquier periodista.

Imparcialidad y precisión

Para desarrollar esa labor, esta sección de la BBC debe atenerse a los mismos principios de imparcialidad y precisión que rigen nuestra labor periodística. Una tarea realmente compleja.
Hay que entender las peculiaridades de los medios mundiales: las estaciones de televisión y radio, las agencias de noticias, la prensa y –cada vez más- los sitios de internet. Tenemos que saber cómo funcionan y qué representan. Debemos enfrentar con imparcialidad las noticias y los puntos de vista que traen los medios, ofreciendo una amplia gama de puntos de vista siempre que sea posible. Esto se traduce en cubrir lo que dice cada una de las partes de un conflicto, para brindar una imagen más clara y completa de la situación. Además, tenemos que manejar con gran precisión esa información, teniendo en cuenta que se genera en cientos de lenguas diferentes.
No se trata simplemente de traducir, sino de entender las sutilezas de cada cultura y los giros empleados por los políticos de cada país, algo que requiere de una gran habilidad y comprensión.
Informar sobre lo que dicen los que impulsan la opinión internacional nos ayuda a comprender mejor al mundo.

La BBC debe ser precisa en todo lo que transmite o publica. Toda noticia o hecho debe investigarse exhaustivamente. Debemos preguntar, verificar y volver a verificar. Aún así, la precisión es mucho más que simplemente tener lo datos correctos. Toda la información y los aspectos relevantes de un hecho deben sopesarse para tratar de llegar a la verdad. Y en esa búsqueda, una de las principales herramientas es el "escepticismo profesional".

Lo primero que tiene que preguntarse un periodista es por qué le están contando lo que le están contando. ¿Qué hay detrás? ¿Qué intereses tiene esa persona? ¿Por qué está dispuesta a ofrecer tantos detalles? ¿Cuál es el objetivo del informante?. Hay que tener especial cuidado a la hora de utilizar estadísticas o resultados de encuestas, o de informar sobre su significado.
Siempre hay que poner en contexto este tipo de información e indicar las fuentes, para que el público pueda formarse una opinión propia sobre el valor real de los datos.

En cada tramo hay que tener dos fuentes. Sólo aceptamos una cuando el que suministra la información es nuestro corresponsal porque sabemos que se rige por la regla de oro, y si nos confirma un hecho es porque lo ha sometido a la corroboración correspondiente. Por suerte, no nos faltan. En inglés, en español o en más de 40 idiomas la BBC cubre la mayor parte del planeta.
Dos fuentes. Sólo entonces una noticia es, para la BBC, noticia.

La precisión debe estar presente en todo lo que transmite o publica la BBC, desde el despacho de un corresponsal en un apartado rincón del mundo, hasta un documental, una telenovela o un programa dramático histórico. Más allá de los acontecimientos relatados, los efectos sonoros, las imágenes e incluso la música también son información, y para la BBC toda información debe ser precisa, entre otras muchas cosas.

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TRANSPARENCIA

Introducción

La transparencia en toda actividad periodística de la BBC es uno de los elementos clave de nuestra política editorial. En "Las reglas del juego", la transparencia se refiere al tratamiento que se les da a todos los que contribuyen con nuestros programas o reportajes, incluidos los menores de edad. La transparencia implica un trato justo, honesto y respetuoso de los entrevistados y de los protagonistas de la noticia, y exige, además, consideración a la privacidad de los mismos.
Toda persona que participe en nuestra cobertura tiene el derecho a saber de qué se trata el programa o el artículo. A todo entrevistado se le debe dar la oportunidad de responder a las preguntas.
Los periodistas de la BBC deben tener cuidado especial con la participación de menores de edad. En ese caso, lo más importante es respetar sus derechos. Sin embargo, todas estas consideraciones no se pueden interpretar como un obstáculo insalvable a un periodismo indagatorio, dispuesto a plantear las preguntas que hay que hacer y a impulsar el debate de nuevos temas y ángulos. Una entrevista de la BBC puede ser incisiva, aguda y estar férreamente enfocada; puede demostrar escepticismo e, incluso, un conocimiento a fondo del tema que impida que el entrevistado se vaya por las ramas.
Sin embargo, debe realizarse de forma educada y cortés, aunque nunca debe estar parcializada o emocionalmente vinculadas a una de las partes del debate. Además, los entrevistados deben tener una oportunidad justa para responder plenamente a las preguntas de los periodistas de la BBC.

El derecho a la privacidad es claramente mayor en el hogar que en lugares públicos.
En ese marco, la BBC establece que el comportamiento de las personas, la correspondencia y conversaciones realizados en privado no deben darse a conocer, a menos que sean de claro interés público.

El punto de vista oficial

Nadie puede ser completamente objetivo, pero la BBC espera que sus periodistas se esfuercen por lograr la imparcialidad al informar también sobre el punto de vista del gobierno. Si los ministros se niegan a declarar, hay que recurrir a funcionarios anónimos o a la prensa oficial, que funciona como portavoz oficial. Otras veces, sin embargo, tan sólo nos queda decir que el gobierno se negó a comentar.
De todas formas, el informar sobre la posición oficial nunca evitó que cubriéramos los hechos.
Si los acontecimientos que presenciábamos contradecían lo expuesto por el gobierno –como ocurría con frecuencia-, tenía mucha más fuerza periodísticamente yuxtaponer la información, en vez de ignorar la versión oficial.
Cuando el ministro de Información afirmaba que más de 70.000 personas habían acudido a una manifestación de apoyo al presidente Robert Mugabe en un estadio, también informábamos que la capacidad oficial de la instalación era de 12.000 espectadores.

Confianza

La BBC, a través de todos sus medios de difusión, ha establecido una reputación mundial basada –entre otras cosas- en la transparencia y la imparcialidad.
Muchos habitantes de países como Zimbabue, donde los medios oficiales sólo muestran el punto de vista del gobierno e ignoran el de la oposición, sienten que pueden creernos. Si ignoráramos los valores editoriales básicos que rigen nuestro periodismo, sencillamente perderíamos el respeto y la confianza que hemos ganado a lo largo de los años.
Sin duda, el presidente Robert Mugabe tiene fuertes justificaciones morales para promover la redistribución de la tierra en una antigua colonia británica, aunque algunos de los métodos a los que ha recurrido sean cuestionables.
Por eso, como periodistas de la BBC, tenemos la obligación editorial de hacer lo posible por reflejar todos los puntos de vista del debate y de someter a todas partes al mismo examen riguroso. Esto dificulta la explicación de los hechos, pero impide que nuestra cobertura se incline hacia uno de los lados.

Los menores de edad pueden participar en los programas y publicaciones de la BBC como actores, entrevistados, invitados, protagonistas de un hecho e, incluso ocasionalmente, como productores o periodistas. Pero la participación de los niños debe tratarse con sumo cuidado y de acuerdo a las leyes y los derechos que los protegen. Con frecuencia, resulta difícil hallar el equilibrio preciso entre los intereses del menor, sus padres o representantes y el público.
Sin embargo, en cualquier país que opere la BBC, sus periodistas y productores deben tomar en cuenta y proteger el bienestar de los niños.

Uno de los mayores desafíos de cualquier periodista de la BBC y en especial de su Servicio Mundial es qué hacer para evitar los estereotipos. Tenemos un público de cientos de millones de personas en todo el mundo, cuyos valores culturales, sociales, políticos y religiosos conforman el más amplio espectro imaginable, y a todos les debemos respeto y consideración. A pesar de lo paradójico que pueda parecer, de estos valores tal vez los más fáciles de tratar son los políticos, gracias a la proverbial búsqueda de la imparcialidad por parte de la BBC y a la constante presión editorial que tenemos en ese sentido, a todos los niveles.

Cuando un periodista promete confidencialidad a una fuente, debe cumplir su palabra. El tipo de periodismo ejercido por la BBC se vería afectado si violáramos nuestras promesas de anonimato.
En general, las leyes de muchos países reconocen la importancia de la confidencialidad para el desempeño del periodismo, pero siempre dan prioridad al interés de la justicia.
Si un tribunal ordena a un periodista que revele sus fuentes, éste deberá decidir si lo hace o si desacata la orden del juez. En ambos casos, las consecuencias pueden ser graves. Por eso, el periodista de la BBC debe considerar seriamente todas las implicaciones antes de comprometerse a mantener la confidencialidad de una fuente.

La seguridad de la fuente

Respetar la confidencialidad es vital para un periodista, para generar confianza en la fuente y en las fuentes futuras. Y dicho anonimato es a veces fundamental cuando la persona que está dispuesta a hablar arriesga su vida o su carrera, que en muchos casos es sinónimo de su vida.
Y es por eso que muchas veces los periodistas están dispuestos a ir a prisión con tal de no revelar el nombre de su informante. Básicamente, se manejan fuentes anónimas cuando se quiere garantizar la seguridad del entrevistado, cuando se quiere evitar que el mismo sea sometido a luz pública sin motivo o por razones legales.
En la BBC nos ha tocado tratar a la fuente de información con secreto, pero se intenta siempre corroborar los datos. La BBC pone especial cuidado en no garantizar el anonimato a alguien que intenta evadir la ley, aunque puede existir algún caso excepcional.
Pero cabe recordar que en el Reino Unido existe una ley que establece la obligación de comunicar a las autoridades cualquier información que indique la inminencia de un ataque terrorista o facilite el arresto de un terrorista buscado por el Estado.

La seguridad del periodista

Con el mismo respeto se trata el material no transmitido, que en la edición quedó fuera de un programa, como en el caso de las imágenes de un disturbio. La BBC no permite –voluntariamente- el acceso a imágenes y sonidos no transmitidos si esto pone en peligro a los periodistas de la organización, o si les dificultaría su labor en el futuro. En situaciones de violencia, los periodistas sólo pueden desempeñar sus funciones con un mínimo de seguridad en el papel de observadores neutrales.
Como dijo el periodista británico Peter Preston, ex editor del Guardian, al programa Today de la BBC: "Lo único que uno sabe como periodista es que tiene que proteger sus fuentes todo el tiempo, porque esa es la forma en que llega la información. Me costaría mucho encontrar una excepción".

Grabaciones subrepticias de imágenes y sonidos

En la BBC, el uso de micrófonos y cámaras escondidas está siempre sujeto a las consideraciones básicas de respeto a la privacidad.
Los periodistas de la organización deben establecer un marco que garantice el derecho a la privacidad de las personas, pero que les permita investigar temas de interés público.
El método de grabación subrepticia no debe utilizarse como una herramienta periodística de uso diario, ni para “inyectar drama” en un reportaje o programa periodístico.

Sólo en algunos casos

En general, la BBC sólo permite que se use esta técnica en casos muy específicos:
Como método de investigación para explorar temas relacionados con situaciones delictivas o marcadamente antisociales, siempre que se cuente con suficientes pruebas al respecto.
Para recabar material periodístico que no se podría obtener abiertamente en países donde las leyes no protegen los derechos fundamentales del hombre o los principios democráticos, o representan un grave impedimento al desempeño de un periodismo responsable.
Como herramienta de investigación social en situaciones en las que ningún otro método permitiría captar el tipo de comportamiento investigado. En esos casos, la BBC recomienda ocultar la identidad de las personas involucradas.
Para programas de diversión, en los cuales la grabación de imágenes y sonidos en secreto es parte intrínseca del entretenimiento. En estos casos, una vez que se efectúe la grabación, es necesario obtener el consentimiento por escrito de las personas involucradas.

Otras consideraciones

Con frecuencia, el uso de lentes teleobjetivos en la labor periodística implica que la persona fotografiada no sabe que una cámara lo está captando.
El uso deliberado de ese tipo de lentes o de cámaras en miniatura para impedir que la persona sepa que lo están grabando se cuenta como técnica subrepticia y, por lo tanto, está sujeta a los lineamientos de la BBC.
Hoy en día, muchos tienen cámaras de video para uso personal. Cuando la BBC recurre a personas con cámaras de uso familiar, o utiliza ese tipo de equipos para dar la impresión de que las imágenes no se van a usar en programas, también entran en efecto las normas que rigen las grabaciones subrepticias. Asimismo, a veces se efectúan abiertamente grabaciones para transmisión, pero no se revela el fin específico que se le dará a esas imágenes.
Esta técnica puede resultar más conveniente que el método de esconder la cámara. Sin embargo, este caso también cae dentro del ámbito de lo subrepticio y, en consecuencia, está sujeto a los lineamientos de la BBC.

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RESPONSABILIDAD
Introducción
Uno de los desafíos que enfrentan los periodistas y productores de la BBC es llevar a nuestro público global programación y contenidos decentes, dignos y relevantes. En "Las reglas del juego", la responsabilidad es uno de los valores que debe estar reflejado en todos los aspectos de nuestra actividad periodística, desde el respeto a las culturas, el cuidado en la selección de imágenes y el uso de expresiones ofensivas, hasta la cobertura de temas de violencia sexual y actos delictivos.
Nuestros periodistas reflexionan sobre problemas específicos que han enfrentado en regiones tan diversas como el Sudeste Asiático, África Central, Medio Oriente y América Latina.
En esta sección también exploramos las recomendaciones que la BBC hace sobre la emisión de contenidos de acuerdo a los diversos horarios de transmisión, así como algunas áreas periodísticas en las que se entra en contacto con situaciones delictivas.
A lo largo de más de siete décadas, el Servicio Mundial de la BBC ha brindado su experiencia global para ayudar a desarrollar los valores editoriales de la organización.
El alcance de las diferentes secciones del Servicio Mundial, que transmiten programas y publican sitios de internet en 43 idiomas, ofrece un amplio campo para la aplicación de exigencias editoriales como la imparcialidad, la precisión, la independencia y la responsabilidad.

La BBC se esfuerza por mostrar una visión completa y justa de los pueblos y las culturas de todo el mundo, tratando de reflejar la vida tal como es. Cuando representamos a los grupos sociales luchamos por evitar los estereotipos. Si constatamos la existencia de prejuicios o discriminación informamos sobre ella, de forma que no ayude a perpetuar la situación.
Como regla general, a la hora de describir algún grupo o comunidad particular les preguntamos cómo se describen a sí mismos. Las representaciones de comunidades hechas a la ligera pueden resultar ofensivas, sobre todo si se implica que algún grupo en particular es hostil a la sociedad o tienen predisposición a la delincuencia.

La relación entre un periodista y su oyente o lector es tan intrincada como una relación amorosa. El respeto es la base para cualquier tipo de relación humana. Todo comienza con reglas muy claras: no hay amor que aguante insultos ni palabrotas. No hay oyente que resista la apología a la violencia o los llamados a la intolerancia. No hay quien resista ver su cultura estereotipada. No hay quien soporte a un tipo machista o a quien se burle de los más débiles.
También están esos pequeños malos hábitos: frases sin sentido, muletillas, extranjerismos, repeticiones; el hablar y hablar sin escuchar a los demás; los malos cortes de sonido. Ya sabes, esos detallitos que se te perdonan en un principio, pero que poco a poco corroen la relación hasta terminarla. La diferencia con los seres queridos es que con el oyente no hay discursos de despedida, ni serenatas de última hora. Con un solo clic o con un movimiento del dial te deja y se va a dormir con el vecino. Y te enteras cuando llegan los números de audiencia.

Un derecho fundamental

Pero, seamos realistas: las relaciones no se mantienen a punta de decencia y buenos modales. También se construyen sobre el respeto por uno de los derechos fundamentales del hombre: el derecho a la sorpresa. Es el derecho a no escuchar a los mismos entrevistados diciendo siempre las mismas cosas. A un ángulo inesperado de la misma historia; a escuchar la voz de los que generalmente no escuchan; a que se le ofrezca un menú de formatos variados.
El oyente tiene el derecho a un ataque multimediático por la espalda; a la riqueza de sonidos e imágenes; a una mirada a nuestro lado oscuro como humanos; a temas que cuestionen lo que está establecido.

Pagos por entrevistas

Como norma general, la BBC no paga por entrevistas en las que hay un elemento de promoción, como el caso del actor que comenta su próxima película o del representante de una ONG que habla a nombre de su organización. En algunos casos particulares se puede considerar el reembolso de gastos básicos generados por la entrevista, como transporte, alojamiento o alimentación, pero sólo si los mismos se justifican.
Las recomendaciones de la BBC sobre el pago por entrevistas son más precisas cuando se trata de testigos que participan en procesos judiciales, delincuentes o personas solicitadas por la justicia. Para proteger la integridad del sistema judicial, así como la reputación de la organización, la BBC no permite a sus periodistas o productores que hagan pagos ni promesas de pago –directa o indirectamente- a cualquier persona que razonablemente pueda ser citada como testigo en un caso.
Las posibles excepciones a esta recomendación deben discutirse al más alto nivel editorial, en el cual sólo se pueden considerar casos de claro interés público si la declaración no se puede obtener sin pagar, cuando se cita al testigo como experto, o cuando el pago no es por una entrevista sino a cambio de fotografías, documentos, etc.
Los periodistas y productores de la BBC no deben hacer ni prometer pagos -para que hablen de sus crímenes- a delincuentes, ex delincuentes o a aquéllos solicitados por la justicia, ni a los familiares de esas personas. También deben excluir a personas cuyo comportamiento, aunque no sea delictivo, es marcadamente antisocial, o cuyas actividades han alcanzado tal notoriedad que resultaría inadecuado un pago por sus declaraciones.
En el caso de personas solicitadas por la justicia, es importante tener siempre presente que -a los ojos de la justicia y de los derechos humanos internacionalmente reconocidos- siempre se es inocente hasta que un tribunal determine lo contrario. Asimismo, los periodistas y productores de la BBC deben estar conscientes de que la definición de delito varía de país a país, de acuerdo al sistema judicial o a la situación política.
La BBC aplica las consideraciones mencionadas anteriormente sobre pagos por entrevistas a los casos en los que las actividades del entrevistado potencial conllevan claramente un fin de lucro personal.
Las entrevistas con disidentes políticos moderados o radicales representan un aspecto crucial de la cobertura periodística de una situación, pues permiten una mayor comprensión del problema. Sin embargo, toda propuesta de entrevista a personas que abogan por el uso de la violencia con fines políticos debe ser discutida con los encargados del área editorial del departamento.

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Los valores editoriales básicos de la BBC –imparcialidad, precisión, transparencia e independencia- dan forma a nuestro periodismo más allá del idioma o el medio que utilicemos para llegar al público.

Diversidad de opiniones

En ese marco, es muy importante que transmitamos y publiquemos una amplia variedad de puntos de vista sobre los temas que ocupan nuestra cobertura, además de seguir los cambios en la gama de opiniones a medida que pasa el tiempo. Ciertamente, ningún programa puede captar todas y cada una de las posiciones relevantes de una controversia, pero debemos tratar de alcanzar ese objetivo a lo largo de la cobertura total que ofrecen nuestros medios. De esa forma, el público podrá sacar sus propias conclusiones. La meta es clara, pero alcanzarla no resulta una labor fácil y exige constante vigilancia y determinación para asegurarnos de que los estándares editoriales de la BBC estén siempre presentes en nuestra cobertura.

Imparcialidad

La BBC no tiene punto de vista como organización, a menos que sea parte de una noticia o se exprese en su campo de competencia como medio de información. Aquí no hay cabida para el revanchismo ni las causas personales. Nuestro trabajo es informar de los hechos y ofrecer contexto y análisis, de forma que el público cuente con los elementos para formar sus propios puntos de vista.
Durante la cobertura de la guerra de Irak, por ejemplo, en el Servicio Mundial dedicamos gran parte del esfuerzo a buscar y dar a conocer la amplia gama de opiniones y reacciones surgida en todo el mundo. Sin embargo, algunos ponen en duda nuestro compromiso con esos valores, aduciendo que no podemos trabajar sin favoritismos o presiones debido a que estamos financiados por la cancillería británica.

Independencia

Nuestro derecho a la independencia y libertad editorial está consagrado en las leyes que rigen y protegen a toda la BBC, además del Acuerdo del Servicio Mundial y el Ministerio de Relaciones Exteriores del Reino Unido.
En 1932, los fundadores del Servicio Mundial previeron que, a largo plazo, la independencia editorial de esta organización adquiriría un enorme valor, y todas partes vinculadas al debate político se comprometieron a respetarla. Ésta es una de las razones que han permitido establecer la credibilidad del Servicio Mundial, colocándolo en una posición muy especial entre los medios informativos internacionales.

Nuestros valores

Los valores periodísticos de la BBC son unos de los elementos más sólidos de nuestro legado, que sientan las bases de nuestra misión actual. Todos los que trabajamos en esta organización estamos conscientes de la importancia de estos lineamientos y, sea cual sea el reto que nos plantee el periodismo, hacemos todo lo posible por respetarlos y aplicarlos. Y cuando cometemos errores –al fin y al cabo somos humanos-, los admitimos, los discutimos y los corregimos tan pronto como sea posible. Todo lo que hacemos debe acrecentar nuestra reputación de imparcialidad, precisión, transparencia e independencia. De hecho, me atrevería a decir que toda organización periodística internacional que aspire a ser respetada debería guiarse por esos mismos valores.
A ninguna persona que esté vinculada a la labor periodística de la BBC, sea integrante del personal fijo o profesional independiente, se le permite tener intereses o compromisos externos que puedan de perjudicar la reputación de la organización. Esta condición se extiende, además, a toda situación de conflicto de intereses que pueda afectar la confianza que existe entre el público y la BBC en cuanto a imparcialidad, transparencia, integridad e independencia.

El conflicto de intereses - Martin Murphy, Sección Latinoamericana de la BBC

Detrás de cada noticia existe un interés. Aun cuando suceda algo tan natural como el estallido de un volcán, hay un gobierno o institución interesados en transmitir su mensaje de alerta. El reto para todo periodista es descubrir cuál es ese interés. A veces resulta fácil hacerlo, como es el caso del volcán; otras, no tanto.
Un campo en el cual los intereses son difíciles de atrapar es la economía. Las compañías y gobiernos muchas veces manipulan la información para su propio beneficio. Una empresa que despide trabajadores con el objetivo expreso de reducir costos enfatizará el futuro incremento de su productividad y la necesidad de proteger un mayor numero de empleos.

¿Dónde está la verdad?

Uno debe preguntarse entonces si el despido era la única salida que tenía la compañía. ¿No podía cortar gastos en otro lado? ¿Cuánto influyó en la decisión el interés de los accionistas por proteger sus ganancias? Por otro lado, uno no debe asumir que la empresa es automáticamente la "mala de la película". Tal vez la supervivencia de la organización sí estaba en peligro y la labor realizada por los trabajadores despedidos ya no era productiva. Es posible además que el periodista, como trabajador, sienta afinidad con los empleados despedidos y que esa afinidad, a veces sin intención expresa, se vea reflejada en la nota. También está el caso extremo de que un periodista tenga un interés particular en cierta compañía, por ejemplo porque trabajaba allí y fue despedido. En este caso debe aclarar la situación y, de ser posible, excusarse de realizar la nota.

Víctima de los intereses

¿Cómo hace entonces un periodista, en los casos no tan extremos, para no caer víctima de los intereses, propios y ajenos? Se debe ser imparcial y transparente; hay que atenerse a los hechos, sin especular ni opinar. Volviendo al caso de la empresa, lo ideal sería hablar tanto con quienes decidieron los despidos como con quienes se vieron afectados por la medida. Tal vez no se llegue al fondo de la cuestión, pero por lo menos se estará respetando una regla de oro del periodismo: la imparcialidad. Seguir estos pasos no necesariamente convierten a uno en un buen periodista, eso lleva tiempo y trabajo, pero por lo menos evitan que desprestigiemos la profesión –algo que, lamentablemente, sucede a menudo-.

En los programas o artículos de la BBC, toda referencia a productos o servicios comerciales debe estar justificada por razones editoriales y no promocionales. En nuestra programación de radio y televisión, así como en nuestros sitios de internet, no debemos destacar sin una razón clara ningún producto ni servicio comercial, para evitar la publicidad indirecta.

Pensando en el público

Un reportero puede y debe expresar su opinión profesional para realzar su cobertura de los hechos, haciendo sentir, por ejemplo, la magnitud de una tragedia, reflejando el dolor humano o revelando el ángulo ignorado. Sin embargo, incluso esos juicios profesionales deben tener un elemento de imparcialidad y transparencia.

Cuándo sí y cuándo no

La clave está, precisamente, en esa labor primordial del periodista: informar con credibilidad; en hacerle saber al público cuándo estamos "informando" y cuándo estamos "opinando", para evitar confusiones. Se trata exactamente del mismo principio que se aplica en los "publirreportajes", o publicidad disfrazada de artículos de prensa, que los medios impresos responsables identifican claramente con un recuadro y la leyenda: "Espacio publicitario".

En la BBC no todo es noticias. Los programas dramáticos, o sobre arte, música y entretenimiento general deben ofrecer a los artistas, actores y escritores un margen generoso para la expresión individual.

Libertad de expresión

Por supuesto, el mejor antídoto contra estas situaciones es ejercer la libre crítica, trabajando sin temores o favoritismos. Si las relaciones públicas representan la mano que nos da de comer, la independencia editorial se demuestra con los dientes que muerden esa mano. La ilusión de "las ropas del Emperador" que muchas veces crean los relacionistas públicos apoyados por la publicidad, el mercadeo y el dinero, puede desvanecerse ante la mirada de un comentario honesto y hasta con humor.

En caso de duda

En la BBC, las dudas editoriales que surjan en la labor periodística diaria deben plantearse primero al Editor (jefe de información) o al Gerente Ejecutivo encargado de asignar los programas. En casos más complejos, el Editor puede recurrir al departamento de Política Editorial, que se encarga de estudiar las propuestas que impliquen salirse de los límites establecidos en la Guía del Productor de la BBC. Por otro lado, hay áreas específicas en las que hay que acudir al Contralor de Política Editorial: Temas de seguridad que puedan comprometer el bienestar de las personas o la sociedad. Entrevistas con personas vinculadas a actos terroristas.
Entrevistas con delincuentes peligrosos o personas solicitadas por la policía.
Pago a delincuentes o a ex delincuentes. Pago por una entrevista con un testigo en un juicio penal. Filmar, grabar o presenciar actividades delictivas. Conceder el anonimato a alguien que trata de evadir la justicia. Entrevistar a un recluso sin el permiso de las autoridades carcelarias.
Publicar el nombre de alguien que ha cumplido una condena por abuso sexual, pese a que la policía no lo ha dado a conocer. Utilizar cámaras o micrófonos escondidos en una propiedad privada. Transmitir imágenes o sonidos registrados originalmente en secreto como notas periodísticas o con fines legales. Transmitir imágenes o sonidos grabados en secreto por alguien que no trabaja para la BBC. Filmar o grabar una entrevista en la que el periodista se le impone bruscamente a una persona que no esperaba dar declaraciones. Solicitudes de organismos como la policía para que la BBC les dé acceso a imágenes o sonidos que no han sido transmitidos. Encargar sondeos de opinión. Entrevistas con los líderes de los partidos políticos británicos que vayan más allá de una entrevista noticiosa. Propuestas de programas y coberturas especiales sobre Irlanda del Norte, Escocia, Gales y la República de Irlanda. Entrevistas con integrantes de la familia real británica que vayan más allá de una entrevista noticiosa. Utilizar una visa de turista para entrar a un país con el fin de trabajar para la BBC.

Los riesgos legales

El trabajo de los medios de comunicación social está fraguado de problemas legales potenciales, desde la gran diversidad de normas y restricciones que imperan en cada país, pasando por las leyes de propiedad intelectual y derechos de autor, hasta la posibilidad de difamación o de desacato a un tribunal. Y no se trata solamente del aspecto periodístico e informativo de esos medios, pues los riesgos legales pueden afectar a todas las áreas de programación, incluidas drama y entretenimiento. Aún más, los problemas legales pueden surgir no sólo por lo que la BBC transmita y publique, sino también de la forma en la que haga sus programas y trabajen sus periodistas o productores.
El desconocimiento de estos riesgos potenciales puede causar graves problemas, por lo cual la BBC recomienda que se acuda a los abogados de la organización tan pronto surjan complicaciones legales o se sospeche que puedan emerger.
Es conveniente que los periodistas y productores de la BBC se familiaricen con los aspectos legales que pueden afectar directamente su trabajo; no obstante, lo mejor es siempre obtener asesoría legal específica.
Los sistemas legales difieren marcadamente de un país a otro, como varían también los sistemas políticos y las restricciones al ejercicio del periodismo, por lo cual hay que informarse debidamente antes de trabajar en otros lugares.
En algunas ocasiones, la búsqueda de una cobertura periodística precisa, imparcial e independiente hace que sea prácticamente imposible mantenerse dentro de los márgenes de la ley.
Si viola las leyes locales, el periodista de la BBC debe tener en cuenta el efecto que eso puede tener en las personas involucradas, así como en la organización y en su cobertura informativa futura en esa región. Siempre que el trabajo periodístico de la BBC se vea distorsionado o censurado por el efecto de las leyes locales, se debe aclarar la situación al público.



La prensa es la artillería de la libertad. Hans Dietrich Genscher